Sobre mí

Como psicóloga intervengo en el desarrollo de estrategias de actuación que permiten ayudar a manejar las complicaciones emocionales (duelos, pérdida de capacidades, estrés por cambio de vida, roles, etc.) y/o conductuales fruto del envejecimiento patológico (como pueden ser las demencias), de trastornos psicológicos (como la depresión, el alcoholismo, el trastorno obsesivo-compulsivo, etc.) o cualquier trastorno psiquiátrico que padezca la persona mayor.

Empiezo mi jornada laboral participando en una la reunión del Equipo Interdisciplinar que se celebra diariamente en la residencia.  Todos los profesionales ponen en común los acontecimientos o incidencias que pueden haber sucedido en el centro, comentamos las necesidades o preferencias de los usuarios y toman decisiones o establecen las actuaciones o medidas oportunas según el orden del día.

En esta reunión, mi rol consiste en escuchar y compartir con los compañeros las necesidades o alteraciones emocionales o conductuales de los residentes y luego, plantear las posibles intervenciones. También, aprovechamos este espacio para explicar a cada profesional las medidas o actuaciones que se van a llevar a cabo con los residentes y cómo pueden afectar su trabajo.

Una vez finalizada la reunión interdisciplinar, inicio el tratamiento directo con las personas mayores residentes en el centro, desarrollando las terapias grupales o individuales.

En el caso de las personas autónomas o personas que presentan un mayor nivel cognitivo, programo distintas actividades grupales de psico estimulación.

Organizo a los residentes en grupos reducidos homogéneos en función de su estado cognitivo y de las necesidades psicológicas específicas de cada persona. En las terapias grupales de psico estimulación se trabajan áreas como la orientación, la memoria, la atención, las praxias, las gnosias, el cálculo, lenguaje, las emociones, etc. La dificultad de cada ejercicio se ajusta a las capacidades y el estado funcional de cada residente. Estimulando la cognición de la persona se pretende mantener o prevenir la pérdida de sus capacidades aún preservadas.

La terapia cognitiva es una de las terapias que mayor interés despierta en nuestros residentes. Ven cada sesión como una nueva oportunidad para demostrar sus habilidades y se plantean los ejercicios como nuevos desafíos. Ejercitan su atención, percepción, memoria, lenguaje, orientación, cálculo matemático, lectura o psicomotricidad. Las actividades giran en torno a aspectos de su experiencia de vida, sus familias, sus trabajos juveniles, los sitios donde han residido. Así, la actividad se convierte en un momento de dignificación de sus propias vidas y propicia el intercambio de experiencias entre todos los participantes.

Por otra parte, es común que los ancianos dependientes tengan más dificultades en recurrir a sus habilidades cognitivas y, en las etapas avanzadas de las demencias la realización de las actividades básicas de la vida diaria se puede ver muy alterada o impedida.

Por ello, me centro en plantear terapias individuales o grupales de estimulación sensorial en las cuales utiliza distintas herramientas como materiales manipulativos, estímulos sensoriales, musicoterapia, etc.

Terapia grupal “El taller de autoconciencia emocional”

El taller va dirigido a cualquier persona que se encuentre motivada a participar.

La autoconciencia es la capacidad que tiene el ser humano para identificar sus propias emociones y los recursos de los que dispone para gestionarlas, así como reconocer sus propios estados de ánimo. Cuanto mayor nivel de autoconciencia tenga una persona, mayor será su capacidad de identificar sus estados emocionales y por lo tanto, más los podrá relacionar con su comportamiento.

En esta actividad se describe cada una de las emociones básicas según Paul Ekman (1979): alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa y asco. A través de la reminiscencia, se le pide al residente que evoque una experiencia de su pasado en la que haya experimentado la emoción descrita anteriormente. Cada residente comparte sus experiencias de origen emocional y expresa cómo se sintió y cómo las gestionó en aquel momento a sus compañeros.

El taller tiene por objetivos:

• Aprender a identificar las emociones y los recursos disponibles propios de cada persona a través de la autoconciencia emocional.

• Lograr una adecuada gestión y control de las emociones.

• Fomentar la capacidad de empatía y escucha activa a través de la expresión emocional grupal.

Terapia Individual “Reaccional Emotiva”

El objetivo de esta terapia consiste en ayudar a las personas a construir creencias más racionales y constructivas respecto a los acontecimientos que suceden en su vida para que pueda tener emociones más saludables y comportamientos más funcionales.

La terapia parte de la idea en la que, frecuentemente, las perturbaciones emocionales están provocadas no tanto por las situaciones ambientales en sí mismas, sino por la interpretación que la persona hace de éstas. Para ello, se trabaja en cambiar los patrones de pensamiento irracional de la persona ya que interfieren en su normal bienestar.  Por medio de la discusión o cuestionamiento de las creencias irracionales perturbadoras se logra provocar cambios favorables en las emociones y gracias a ello, el residente puede auto aplicarse este mismo procedimiento ante diversas situaciones.

Para ello, efectuo las valoraciones psicológicas de los residentes y colaboro con el resto de los profesionales para facilitar y mejorar la calidad de vida de las personas.

En mis quehaceres diarios, tengo por misión hacer las valoraciones psicológicas a los residentes de cara a la revisión de su Plan de Cuidados en Acompañamiento Individualizado. El Plan de Cuidados es totalmente personalizado y adaptado a cada persona en función de sus necesidades (físicas, psicológicas, emocionales), sus gustos y sus preferencias. Se revisa cada seis meses y requiere una preparación previa por parte de cada profesional implicado en el proceso.

Los profesionales de psicología en las residencias de ancianos nos centramos en valorar el estado cognitivo, emocional y conductual del adulto mayor y en elaborar los informes correspondientes.

Algunos ejemplos de mis tareas:

  • Valoración, tratamiento y seguimiento neuropsicológico para establecer el nivel cognitivo de base, previniendo o enlenteciendo un posible deterioro cognitivo.
  • Valoración, tratamiento y seguimiento del estado afectivo: duelos, hábitos saludables, sintomatología ansiosa o depresiva, pérdida de autonomía, apatía…
  • La revisión de los Planes de Cuidados da lugar a reuniones semanales por parte del Equipo Interdisciplinar. Desde cada departamento (medicina, enfermería, psicología, fisioterapia, terapia ocupacional, etc.) se expone la evolución del residente en función los objetivos fijados y según los resultados, se adaptan o plantean nuevos objetivos generales hasta su siguiente revisión. En ese proceso, voy marcando las líneas de actuación en el programa de atención individualizado de cada residente, haciendo hincapié en el aspecto emocional, conductual y cognitivo.
  • La colaboración entre los profesionales no se reduce a las reuniones formales si no que es continua. Por ejemplo, cuando organizo acciones formativas al resto de profesionales en el manejo de técnicas y estrategias para solventar situaciones difíciles: trastornos conductuales, situaciones de gran impacto emocional, procesos de duelo, etc. Asimismo, nuestros profesionales planean acciones o actividades comunes cuyo fin es fomentar el bienestar de la persona mayor.
  • Asesoramiento y atención continua a las familias de los residentes: Además de velar por la salud y el bienestar de las personas mayores, otra área importante del día a día de mi trabajo en la residencia, es la atención a las familias.
  • Durante todo el proceso de ingreso asesoro a sus familiares, los acompaña y les ayuda en la aceptación del cambio de roles, a trabajar el sentimiento de culpabilidad, gestionar los procesos de duelo, el estrés, etc.
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